Mis historias…

Mis historias…

VITTORIA

Con Vittoria – recreación de la Scapigliata de Leonardo – viví mi primera experiencia con las letras. A ella le dediqué, al principio de mi aventura, su relato ficticio. Fue sin pensarlo siquiera, unas frases que de mi mente iban danzando hasta el teclado.

No fue premeditado, sin un fin concreto, pero recuerdo perfectamente, como si allí ahora estuviera, aquel día que por primera vez me asombre de lo que mis dedos velozmente transcribían. Unas palabras que ellas solas iban cogiendo entonación.

Esa melodiosa rima ha caracterizado desde entonces mis relatos.

Estela que deja tras de sí la que es mi esencia literaria.

Pero nada es casualidad, todo tiene su fin. Y aunque en aquel entonces ni siquiera estuviera en mi mente, su objetivo ya iba encauzado. Una particular forma de redactar, o escribir raro, como mi editor lo ha catalogado, que terminaría gestando, años después, mi primera obra literaria.

Pero no fue este retrato el que miré y con el que me inspiré, no, no fue Vittoria, fue un par de años antes. La Colección Vidas no estaba dentro de mis planes, por aquel entonces era la Colección Flor de Ziur la que ocupaba mi tiempo.

Fueron otras dos Scapigliatas. Un paréntesis en mi trabajo, un inciso. Con ellas probé el cambiar mi color blanquecino característico.

Necesitaba un adorno para una estancia de mi hogar.

LA SCAPIGLIATA
(Traducción LA DESPEINADA)
Leonardo de Vinci – 1508
Galería Nacional de Parma

Recreación La Scapigliata de Leonardo | por C.J. Ruiz – 2016

Me enamoré de este perfil nada más encontrarme con él. El nulo conocimiento de su persona me intrigó. Quién pudiera ser esta bella retratada me dejó pensativa, inquieta, exaltada. No llegaba a entender el por qué no se sabía de ella nada de nada.

Luego ya entendería la misteriosa relación que existe con Leonardo y su obra, y volvería a recrearla para que formara parte de su homenaje.

Pero no tuve bastante con recrear esta faz. La verdad es que no quedé satisfecha de mi trabajo, muy inexperto por aquel entonces. Aún lo sigue siendo, pero no tanto. Y me animé a volver a recrear este mismo retrato.

Recreación La Scapigliata de Leonardo | por C.J. Ruiz – 2016

Con ella fue con quien empecé a tomar solo un detalle del rostro original.

Característica que adopté para crear mi Colección Vidas.

Me fascinó.

Me encantó posicionarlas una vez terminadas en mi estancia, frente a frente.

Y mi cabeza voló en busca de darle sentido a esas dos nuevas existencias.

Así es como nacieron mis relatos ficticios. Historias que podrían haber ocurrido perfectamente.

Pero tenía dos damiselas iguales… y fue cuando mi visión mental marchó a aquella Florencia de antaño y las vio.

Dos jóvenes hermanas corretean calle abajo por la ciudad de Florencia.

Sus humildes vestimentas vuelan junto a sus enloquecidos pies, pues es tanta la velocidad alcanzada y tanta la pendiente existente, que ríen atropelladamente por no poder parar.

Un cansado maestro reposa sentado en la ladera, junto a una fuente donde el agua fresca invita a beber. En su cuaderno abierto dibuja el valle, y en sus trazos magistrales se vislumbra ese efecto del sfumato que se le va a reconocer.

Las muchachas agotadas, despeinadas y sudorosas llegan hasta él, ansiando saciar su voraz sed con el agua que brota.

Sumergidas sus manos en el líquido transparente advierten la presencia masculina, y una sutil coquetería las avergüenza haciendo inclinar sus cabezas, mirando con bondad ese agua que se van a beber.

Un rápido esbozo de la sabia mano del artista capta ese momento. La leve sonrisa de una de ellas, su mirada perdida… su alborotado cabello.

Mis «despeinadas» marchan cabizbajas, haciendo volar sus largas faldas al son de una música imaginaria, con unos pasos que casi son danza.

No tardan en volver a hacer sonar una gran carcajada y coger carrerilla, a ver quién llega antes al final de la bajada…

¿Te cuento una historia?

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